CONTRA EL PINGALISMO CASTRISTA/
"Se que no existe el consuelo
que no existe
la anhelada tierrra de mis suenos
ni la desgarrada vision de nuestros heroes.
Pero
te seguimos buscando, patria,..." - Reinaldo Arenas
Roberto Suárez Gómez, apodado «El Rey de la Cocaína» (1932 – 20 de julio de 2000)
De las confesiones que Roberto me hizo en Tamarindo acerca de su reciente viaje a Colombia, Cuba y Panamá, sin lugar a dudas la más sorprendente fue la razón de su visita a La Habana. La relación entre el régimen comunista y los narcotraficantes colombianos se inició a comienzos de la década de los ochenta. El Departamento América, en cumplimiento de una orden expresa de Raúl Castro, mandó como embajador en Bogotá a Fernando Ravelo, uno de sus mejores agentes. La misión principal del “diplomático” era hacer las gestiones que fuesen necesarias para conectarse con la cúpula que manejaba el tráfico de drogas en Colombia. En el año 1981, como dije antes, la intermediación del gobierno de Cuba ante los guerrilleros del M-19 y el MAS fue determinante para la liberación de Nieves Ochoa y fue, además, el primer puente de confianza tendido por los comunistas a los narcotraficantes. El primero en ser contactado por Ravelo fue Carlos Lehder. Las negociaciones que éste realizó con las autoridades cubanas durante su larga visita a la isla lo convertirían a la postre en el conducto perfecto que los llevaría hasta sus principales objetivos: Roberto Suárez y Pablo Escobar. Desde el año 1982 Lehder les había manifestado a mi marido y a Escobar, en reiteradas oportunidades, las persistentes invitaciones del embajador Ravelo para que lo visitaran en Bogotá, pero no aceptarían ninguna. No los necesitaban todavía.
Ayda Levy, la viuda de Suárez Gómez
En el mes de mayo de 1981, ante las cuantiosas pérdidas que les ocasionó la marina cubana en el Paso de los Vientos, y cansados de los continuos cambios de humor de las autoridades de las Bahamas para dar su visto bueno a las naves marinas y aéreas que llegaban desde Colombia y Costa Rica para reabastecerse de combustible en sus islas, Gonzalo Rodríguez Gacha, a nombre del cártel, conseguiría al fin la venia de las autoridades estatales de Quintana Roo para que sus transportistas, que partían del puerto de Barranquilla, reabastecieran sus barcos y aviones en la isla de Cazumel. Desde la Riviera Maya atravesaban el Golfo de México hasta las aguas de los Cayos de la Florida, donde realizaban el trasbordo o bombardeo de la mercancía. Pero casi dos años más tarde llegaría el boom del narcotráfico mexicano. El incremento progresivo de los volúmenes de droga que éstos transportaban por aire, mar y tierra les permitiría tomar el control total de las rutas del Golfo.
Ése fue el motivo para que, en el mes de enero de 1983, Roberto y Escobar aceptaran al fin reunirse en Bogotá con el representante del gobierno cubano. Ravelo los recibió en la embajada, acompañado por el jefe del Departamento MC (Monedas Convertibles), dependiente del Ministerio del Interior, el coronel Antonio de la Guardia, quien les transmitió la invitación del general Arnaldo Ochoa para visitar Cuba. No había más tiempo que perder. Fijaron la fecha del viaje para el día siguiente. Al salir de la residencia, Pablo dijo en tono burlesco: “¿Departamento MC, Marihuana-Cocaína? Los tenemos donde queríamos, mi don. Estos cubanos están apestados por plata. Cada vez las limosnas que reciben de los rusos son menores. Se las dan con cuentagotas”
A la mañana siguiente se embarcaron en el aeropuerto El Dorado junto al coronel cubano en un jet Comander propiedad de Escobar, quien no se cambiaba por nadie. El vuelo hasta la isla duró más de dos horas y media. En el aeropuerto de Varadero fueron recibidos con bombo y platillo por René Rodríguez, presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), y el almirante Aldo Santamaría, jefe de la marina de guerra cubana. Durante el trayecto al Comando de Operaciones Navales, Rodríguez y Santamaría les comentaron acerca del marcado interés que tenía Fidel y su entorno en usar el narcotráfico como un arma contra el imperialismo yanqui, y apoyar con los fondos provenientes del tráfico a los grupos guerrilleros colombianos, en especial a los M-19, quienes serían los encargados de velar por la seguridad de los laboratorios del cártel. “En el comando nos esperó el coronel Humberto Francis Pardo, una simpatía de negrazo que se las sabe todas. Se puso a nuestra entera disposición y nos mostró hasta el último rincón del complejo naval. Lo que más nos impresionó fue el alcance de unos modernos radares recién llegados de Rusia, que te dan la ubicación exacta de los guardacostas gringos”. Mientras más se explayaba Roberto en su relato, yo entendía menos su intención de volver conmigo. Cada palabra suya alejaba en forma diametral esa mínima posibilidad.
Por orden de Fidel, en La Habana los hospedaron en una de sus mansiones en el barrio del Vedado, la misma donde habría reposado junto a su comitiva Leonid Brézhnev durante su visita a la isla, en la década anterior. Esa noche los generales Arnaldo Ochoa y Patricio de la Guardia les ofrecieron una recepción en el Club de Yates de la Marina Hemingway, donde compartieron con los miembros de la Nomenclatura y otras personalidades relevantes del régimen hasta entrada la madrugada. El general Ochoa se encargó de escoltarlos en persona hasta la fortificada casona de la calle 11. Al despedirse, les dijo: “Hermanos, como dicen ustedes que al que madruga, Dios lo ayuda, mañana temprano tendremos un desayuno de trabajo para hablar de negocios. Los mando a buscar con Tony a las siente en punto”. Cuando quedaron solos en el búnker, Escobar le preguntó a Roberto: “¿Qué irán a decir los gringos cuando se enteren de que estuvimos negociando por acá?” Mi marido le respondió, tajante: “Me tiene sin cuidado lo que diga la CIA. Te repito lo mismo que le dije a Manuel el otro día: les vamos a enseñar a jugar a dos puntas”.
Al día siguiente, el coronel estuvo puntual a la hora indicada para llevarlos a las dependencias del Ministerio del Interior, donde los esperaban para desayunar el mismo José Abrantes y el general Ochoa. Después de un par de horas de regateos, llegaron al fin a un acuerdo. Pagarían un millón de dólares diarios para tener la cobertura del gobierno cubano y el libre acceso a sus aguas territoriales y espacio aéreo, lo que les permitiría usar sus puertos y aeropuertos a su antojo para reabastecer sus barcos y aviones. Y, por supuesto, el acuerdo incluía la escolta oficial de la flota y de la aviación cubana en todas sus operaciones. Después de felicitarse mutuamente, Abrantes se comunicó con un colega, el ministro de Defensa: “Raúl, hemos llegado a un acuerdo satisfactorio con los señores Suárez y Escobar”. Mientras, el general Ochoa les decía, en referencia a Fidel: “Señores, ahora viene la mejor parte, vamos a ver al Caballo”. Roberto dijo para sus adentros: “Primero el gusto, después el susto”.
En el aeropuerto de La Habana abordaron un helicóptero Mig-24 que los trasladó hasta el Cayo Piedra. Al sobrevolar la paradisíaca propiedad, quedaron deslumbrados ante la magnificencia de la construcción. Aterrizaron en el helipuerto, donde fueron recibidos por el ministro de Defensa. “Sean ustedes bienvenidos, señores, mi hermano los está esperando arriba”, dijo Raúl Castro, quien los condujo en medio de una fuerte vigilancia de decenas de guardias civiles y francotiradores militares hasta la sala principal de la mansión. “Gracias por haber aceptado finalmente la invitación de Ochoa. Ustedes serán el misil con el que agujerearé el bloqueo y el injusto embargo que sufre mi país”, les dijo, mirándolos fijamente a los ojos mientras les estrechaba la mano. Luego continuó: “Pepe me ha informado sobre los detalles del trato. Es menos de lo que yo esperaba. Pablo habría replicado: “Treinta millones al mes es un mundo de plata, presidente, son como trescientos sesenta…” El dictador no lo dejó terminar y en tono jocoso les dijo: “Tienes razón, Escobar, eso es mucho dinero para nosotros. En cambio, para ustedes son centavos. Lo ganan de un solo envión”. Se acercó hacia ellos frotándose la barbilla y les dijo sonriendo: “Mejor cambiemos de tema. No hay por qué hablar más del asunto. La palabra empeñada por el ministro Abrantes tiene casi el mismo valor que la mía”.
Luego se dirigió a Roberto para pedirle que interpusiera sus buenos oficios ante el gobierno del presidente Siles Zuazo, para que de una vez por todas iniciara la búsqueda del cadáver del Che. Mi marido no le prestaría mucha atención a su charla. Seguiría pensando en la última frase dicha por el dictador, mientras que éste le mostraba los informes erróneos que manejaban sus servicios de inteligencia, según los cuales el guerrillero argentino-cubano estaría enterrado en las proximidades de la población de Vallegrande. De acuerdo con informes, fidedignos que el general Mario Vargas Salinas le proporcionó a Roberto, el Che habría sido enterrado debajo de la pista de aterrizaje del aeropuerto de Vallegrande. Su hermano Raúl notó la falta de interés de Roberto sobre el asunto y prefirió finalizar diciendo: “Lo único que pretendemos es repatriar sus restos para darle una sepultura digna junto a los otros héroes de la Revolución”. La reunión se extendió por un lapso de media hora más, en la cual ajustaron algunos detalles logísticos y definieron comenzar sus operaciones de inmediato. Luego de despedirse, cuando se disponían a abordar el helicóptero, Fidel le dijo a su general: “Ochoa, me cuidas a estos señores con tu vida. A partir de hoy, ellos valen más para Cuba que Vasili Kuznetsov y el Sóviet Supremo juntos”.
By Adam Isacson Colombia's government is negotiating peace with the country's largest and oldest guerrilla group, the FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).
If the talks succeed—a strong possibility—Colombia faces a big
question: what will be different in the vast territories where the
guerrillas have been in control, or operated freely, for decades?
In these areas, violence, drug trafficking, and warlordism
have long been the norm, and the government’s presence has been
virtually nonexistent. If the government does not establish itself in
these jungles, mountains, plains, coasts, and borderlands, the FARC's
negotiated end will make little difference; illegality and violence will
continue to fill the vacuum. Colombia must follow a successful negotiation with getting the government into the country's ungoverned zones.
And not just military occupiers: a real, civilian state whose members
provide basic services, operate without impunity, and thus enjoy the
population's support.
Will Colombia be able to fill the vacuum and end the cycle of violence? As WOLA’s new report Consolidating “Consolidation” describes, the record of the National Territorial Consolidation Plan—a five-year-old program with that very goal—should worry us that it might not.
Backed by at least half a billion dollars in U.S. assistance,
this ambitious program seeks to bring the government into several areas
of the country with histories of illegal armed groups, violence, drug
trafficking, and statelessness. (It is often called the “La Macarena”
program, after the southern Colombian zone where the most advanced pilot
project has taken place.) Today, while “Consolidation” has
brought security improvements and more soldiers and police to a few
territories, the governance vacuum remains far from filled.
In the Consolidation zones, armed groups remain very active,
especially outside of town centers. Soldiers are by far the most
commonly seen government representatives, and the civilian parts of the
government—such as health services, education, agriculture,
road-builders, land-titlers, judges, and prosecutors—are lagging very
far behind.
In Consolidating “Consolidation,” WOLA sought to identify the reasons why the Consolidation program's military-to-civilian transfer has stalled. Senior Associate for Regional Security Policy Adam Isacson
found that while the U.S. and Colombian governments underestimated the
difficulty of achieving security and the cost of “state-building,” much
of the blame lies with civilian government agencies themselves, most of
which have been very reluctant to set up a presence in Consolidation
zones.
But we found something even more serious: the entire Consolidation model is losing momentum quickly and may have begun to deteriorate. Based on dozens of interviews and a very close read of available evidence, Consolidating “Consolidation”
portrays a program lacking interest and backing at high levels of
government. What was once a showcase program stagnated during a
year and a half-long “rethinking,” followed by several months of
infighting that culminated in the sudden exit of the program's director.
Meanwhile, in places like Afghanistan, the United States is edging away
from similar missions, which it calls “Stability Operations,” that
sought to provide basic services to citizens in ungoverned areas.
Instead, U.S. forces are relying more on Special Forces operations and
drone strikes.
Programs continue in Consolidation zones in Colombia, thanks
in great part to US$227 million in USAID contracts awarded since 2010. But
Consolidation, which once promised to bring a functioning government to
areas that never had one, may be on its way to becoming a politically
driven handout program attached to an open-ended military occupation.
If Consolidation fades away, the report warns, it is not clear
what will replace it in Colombia's neglected territories. As Colombia
faces the possibility of peace in zones of historic guerrilla control,
it is crucial that a plan be in place to prevent a re-emergence of
violence. If the peace talks succeed, for a brief period Colombia will
have a window of opportunity to bring the government to areas that have
long generated violence, bringing their citizens into national civic and
economic life for the first time.
The National Territorial Consolidation Plan could offer a way
to do this, but only if it returns to its initial vision of a phased,
coordinated entry of civilian government. If this scheme, or something
like it, is to succeed, it will require political will from the highest
levels to ensure that the civilians take over as quickly as security
conditions allow. And it will require a renewed—but far more
civilian-centered—commitment from the United States.
New WOLA Colombia report: "Consolidating 'Consolidation'"
'merecido' homenaje de la onu al denonado, sistematico y lucrativo esfuerzo desplegado durante decadas por las narcoguerrillas colombianas farc y ep en su politica de desarrollo agrario integral sustentado en el cultivo de la coca, y la fabricacion y comercializacion a escala planetaria de la cocaina.
Olga Virginia
González Reyes funcionaria de la ONU en Colombia, entrega al jefe de la delegación guerrilleraIván Márqueza de las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo
(FARC-EP) los resultados del foro sobre Política de Desarrollo
Agrario Integral celebrado en Bogotá.
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Funcionarios de las Naciones Unidas en Colombia y
de la Universidad Nacional de ese país entregaron este miércoles a
las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo
(FARC-EP) los resultados del foro sobre Política de Desarrollo
Agrario Integral celebrado en Bogotá en diciembre pasado, durante un
encuentro en La Habana
(FIRMASPRESS) Es muy improbable que las conversaciones de paz entre el gobierno colombiano y las narcoguerrillas de las FARC lleguen a buen fin. Incluso, es posible que no sean una buena idea. Y la razón es muy simple: el estado colombiano no está sentado en una mesa de negociaciones con un grupo de patriotas violentos que han recurrido al crimen y la violación de la ley para lograr un objetivo político.
Eso eran el IRA irlandés, la ETA vasca, incluso el M-19 colombiano o el Irgún israelí al que perteneció Menájem Beguin, quien, además de llegar a ser un notable Primer Ministro de Israel, alcanzó el Premio Nobel de la Paz en 1978. Las FARC son otra cosa.
Las FARC, que hace casi medio siglo comenzaron sus actividades como brazo armado del Partido Comunista soñando con crear en Colombia una sociedad similar a las que preconizaba la URSS, autoritaria y colectivista, pero, al fin y al cabo, surgida de ciertos ideales, en el camino empezaron a financiarse gracias al narcotráfico, los secuestros y la extorsión, orillando el proyecto político original hasta el punto en que los medios sustituyeron a los fines. Sencillamente, se trasformaron en una enorme máquina dedicada al delito, más cercana y parecida a los cárteles de la droga que a las organizaciones revolucionarias violentas.
Si esto es así, ¿por qué los narcoguerrilleros de las FARC accedieron a participar en unas negociaciones de paz? La hipótesis más difundida es que los ataques de los militares colombianos les habían hecho mucho daño a partir de la estrategia del presidente Álvaro Uribe y temían resultar liquidados, como les sucedió a Raúl Reyes, a Mono Jojoy y a Alfonso Cano, tres de los más importantes jefes militares de la organización abatidos por la aviación nacional.
Otra probabilidad es que pensaran, siguiendo el ejemplo de los vietnamitas en los años setenta, que negociar con el enemigo mientras continuaban los combates, acabaría por debilitar la voluntad de lucha del adversario hasta desmoralizarlo totalmente. Dialogar, si ese es el razonamiento, es una táctica de lucha más que un cambio de estrategia, lo que explicaría el tono arrogante y triunfalista con que se han sentado a la mesa.
Una tercera motivación, compatible con las dos anteriores, es el triunfo de la visión chavista de la toma del poder: conquistar el gobierno por la vía electoral, aunque, como sucedió en El Salvador, en una primera fase pudieran aupar a un candidato independiente, informalmente comprometido con las narcoguerrillas.
Entre las enormes ganancias que les produce el narcotráfico, más la fabulosa ayuda que les puede entregar Hugo Chávez, no es descabellado pensar que las FARC, parapetadas tras otras siglas, pueden creer en una entrada victoriosa y pacífica en la Casa de Nariño. Tampoco es un error suponer que eso, exactamente, es lo que les recomendaría Raúl Castro, a estas alturas desconfiado de todas las guerras convocadas por su hermano que él apoyó en su turbulenta juventud.
Pero, tan importante como el por qué las narcoguerrillas se sientan a conversar, es el para qué una organización consagrada al delito da ese paso e intenta llegar al poder por otras vías. A mi juicio, la única explicación racional es la pretensión de convertir a Colombia en un narcoestado, a una escala mucho mayor de lo que el general Noriega hizo de Panamá en la década de los ochenta o algunos generales haitianos en su pobre país, comenzados los años noventa.
Ese escenario no es ninguna fantasía. ¿Para que gestionar una vasta operación de narcotráfico escondidos en la selva cuando se puede hacer cómodamente desde el gobierno? ¿No hay junto a Hugo Chávez narcogenerales venezolanos que tratarán de conservar el poder cuando el presidente sucumba como consecuencia del grave cáncer que lo afecta? ¿Qué poder puede oponerse a una alianza entre dos narcoestados del tamaño y la importancia de Colombia y Venezuela?
Y si éste está errado, ¿cuál es el análisis acertado de las conversaciones de paz que se llevan a cabo en La Habana? ¿Se puede pensar que esas encallecidas narcoguerrillas, atemorizadas por el temor a la derrota, están dispuestas a desarmarse con el único objeto de integrarse en la vida pública colombiana o en la sociedad civil a cambio de impunidad por los crímenes cometidos? Francamente, no lo creo. No es así como actúan las organizaciones criminales.
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Ver igualmente los analisis del Gral. Carlos Peñaloza
Colombia's first peace talks in a decade were brief, symbolic and
largely perfunctory. Held at a secret venue in Norway, they lasted seven
hours and were followed by word that substantive talks will begin on
November 15 in the Cuban capital of Havana.
The next round will tackle "comprehensive agrarian development",
though little else appears to have been agreed upon, as the opening
talks concluded on Thursday.
The government's lead negotiator, Humberto de la Calle, sought to set
a businesslike, cordial tone in brief remarks at a joint news
conference at a lakeside hotel north of Oslo.
He said the government sought "mutual dignified treatment" in the talks and did not expect the sides to agree on all issues.
The
Norway talks focused chiefly on logistics, and De la Calle said his
delegation would return to Colombia on Friday after just two days in the
Scandinavian country.
'Olive branch'
His counterpart, Ivan Marquez, said the Revolutionary Armed Forces of
Colombia, or FARC, had come to Oslo "with an olive branch."
Then he began criticising Colombia's "corrupt oligarchy," its alleged
masters in Washington, "state-sponsored violence," the government's
"deceptive and backward" land policies, and the "vampires" of
transnational oil and mining that FARC says are ravaging the nation.
"We want to denounce the crime of capitalism and neo-liberalism,"
Marquez said during a 35-minute discourse that denounced some companies
and individuals by name, including a cousin of president Juan Manuel
Santos and a relative of one of the government negotiators.
"There is a great chasm between the two parties that is going to be
very difficult to overcome," said political scientist Vicente Torrijos
at Bogota's Universidad del Rosario.
'Not a hostage'
Colombia's business community is also hostile to the FARC. Its TV and
radio stations cut away to commercials early in the FARC's separate
news conference on Thursday.
Land ownership issues are at the heart of Colombia's conflict, which
is fuelled by cocaine trafficking and aggravated by far-right militias
that have colluded with a military widely questioned for human right
abuses. Colombia's most fertile land has been largely concentrated in
the hands of cattle ranchers and drug traffickers.
Colombia's president has said he expects the talks to last months,
not years, as did the failed 1999-2002 talks that were held in a
Switzerland-sized safe haven. Santos ruled out a safe haven this time
and rejected FARC's request for a cease-fire.
"The government has said it is not a hostage to this process," De la
Calle noted. Santos has said he will break off negotiations unless there
is measurable progress.
A key member of its five-man negotiating team, former police director Oscar Naranjo, did not attend.
Digámoslo de una vez: lo que están preparando el presidente Juan
Manuel Santos y los jefes de las Farc no parece ser un “proceso de paz”.
Bajo el auspicio de dos Estados narco-terroristas, Cuba y Venezuela, y
con la ayuda del ambiguo gobierno de Noruega, Colombia se estaría
metiendo en un callejón sin salida y sin nombre. A la luz de los
elementos disponibles no es difícil deducir que, en el escenario que se
está abriendo, Bogotá está jugando el papel de comodín dentro de un
plan mucho más vasto y que va más allá de la paz en Colombia.
Otros rasgos que acompañan la propuesta de Santos alimentan esa duda:
el silencio de la dirección de las Farc respecto de lo que anuncia
Santos, y el secretismo excesivo y las numerosas mentiras oficiales que
precedieron la súbita proclama del mandatario colombiano.
Todo esto permite deducir que podríamos estar frente a una operación
de colaboración política del poder ejecutivo con el “bolivarismo”
venezolano y no ante unas verdaderas tratativas “de paz”.
El escenario es complicado pues es una jugada a tres o cuatro bandas
montada probablemente por los hermanos Castro, ante la inminencia de
sacudimientos políticos en Venezuela. El fraude electoral que estaría
preparando el régimen de Hugo Chávez podría desatar la cólera de las
mayorías venezolanas y colombianas. Mejorar la imagen de Chávez como un
hombre “de paz”, que puede ayudar a Colombia y a Santos frente a los
desafíos de las Farc, contribuiría, por el contrario, a estabilizar la
situación del déspota venezolano. Y a llevar a Santos a una posición de
neutralidad ante un eventual cataclismo político en Venezuela.
Así, han logrado convencer al presidente colombiano de que Caracas y La
Habana podrían ayudarle. En realidad se trata de lo inverso: de que
Santos ayude a la estabilización de Chávez y a la continuidad de la
masiva ayuda petrolera venezolana a Cuba.
El plan parece haber sido organizado rápidamente cuando la salud de
Chávez se agravaba y la emergencia de un candidato de oposición creíble,
Capriles, irrumpía con fuerza en Venezuela. Una serie de hechos
ocurridos entre el 20 de febrero y comienzos de marzo de 2012 muestran
ese brusco viraje, que nadie vio como tal en ese momento. Sin embargo,
los hechos son elocuentes.
El 5 de marzo, el presidente Santos anunció un intempestivo viaje a
Cuba. Allí se entrevistará con Raúl Castro y con Hugo Chávez, quien
estaba en la isla para ver a sus médicos. Los pronósticos de salud de
éste estaban en un nivel muy bajo. El motivo del viaje de Santos a Cuba
pareció baladí: explicar al líder cubano que él no sería invitado a la
cumbre de las Américas. Respecto de Chávez, Bogotá dijo que Santos
firmaría con éste un anexo a un tratado de libre comercio con Venezuela.
La víspera de ese viaje a La Habana, el jefe de las Farc, Rodrigo
Londoño Echeverry, alias Timochenko, había publicado una carta en la que
anunciaba que liberaría a diez uniformados secuestrados. El texto
subraya que las Farc están dispuestas a “apostarle a una reconciliación
del país”. El cambio de tono del jefe de las Farc era enorme pues
cuatro meses antes, Timochenko, en otro texto, había insultado y
amenazado de muerte al presidente Juan Manuel Santos y lo había
comparado con Hitler. “Creo que a los Santos y Pinzones les reserva una
suerte similar el destino” (similar a la de Hitler, según Timochenko).
El 26 de febrero, Timochenko había comenzado a bajarle el tono a sus
diatribas y anunciado que las Farc no volverían a cometer “secuestros
con fines económicos”. Santos respondió que ese súbito viraje era “un
paso importante pero no suficiente” y que las Farc debían cesar sus
emboscadas y los ataques contra la población civil. Lo de Timochenko no
era más que un anuncio (que no fue respetado por él) para ambientar un
escenario de negociación con el jefe del ejecutivo.
El 3 de marzo, como en una comedia rica en intrigas, la ex senadora
destituida Piedad Córdoba hizo una aparición: mediante una entrevista
con Yamid Amad se dirigió al presidente Santos y le exigió “definir
algún tipo de acuerdo entre el gobierno, las Farc y el Eln” o de lo
contrario, advirtió, “habrá más guerra”. Sobre todo, Piedad Córdoba
deslizó otra idea: que el gobierno acepte un “cese bilateral de fuego”.
El 22 de febrero, el gobierno Santos había dado marcha atrás en un
punto de la reforma de la justicia: retiró de ese proyecto, sin mayor
explicación, el artículo relacionado con el fuero militar. La prensa
aseguró que la Casa Blanca había exigido tal retiro. Algunos sugieren
ahora que al día siguiente de ese retiro, el 23 de febrero, se realizó
en La Habana el primer “encuentro formal”, y clandestino, entre enviados
de las Farc y Enrique Santos, el hermano del presidente colombiano. El
Tiempo afirma que Santos envió el mensaje de que la perspectiva de las
negociaciones debía ser “el cierre definitivo del conflicto” mediante
unas conversaciones rápidas.
Se ve pues que a mediados de febrero de 2012 había ya bajo la mesa, y
a escala internacional, una serie de movidas y de gestos aunque el
poder ejecutivo colombiano se abstuviera de revelar que éstos hacían
parte de la confección de una vasta operación política.
Dos puntos más ilustran las maniobras secretas de febrero-marzo: 1.-
la orden dada por el gobierno venezolano de deportar a Colombia a
Enrique Santiago Romero, alias Caliche, un miembro del estado mayor del
Eln, y 2.- las expresiones de mal humor del Palacio de Nariño contra el
matutino El Colombiano, de Medellín, por las críticas de éste hacia al
gobierno de Santos, y los anuncios de asfixia financiera que estaba
sufriendo en esos momentos La Hora de la Verdad, el noticiero que el ex
ministro y periodista Fernando Londoño Hoyos dirige en Radio Súper, de
Bogotá.
Probablemente, también en marzo, un frente de las Farc decidió en
Cali comenzar los preparativos para atentar en Bogotá el 15 de mayo
contra Fernando Londoño Hoyos, el crítico más acerado del “Marco para la
Paz”. No puede ser una casualidad que el 3 de marzo, la Dijín haya
desmantelado una base clandestina de las Farc en Usme, al sur de Bogotá,
y que haya observado que por allí había pasado uno de los
“explosivistas” de Henry Castellanos Garzón, alias Romaña. Las
autoridades pensaron que ese lugar era únicamente un “hospital” de
terroristas.
Por ignorar que esas maniobras subterráneas existían algunos
observadores del “proceso de paz” se pusieron de nuevo a ver los árboles
pero no el bosque. Se mostraron intrigados y hasta entusiasmados con
el temario “de discusión” que, se supone, van a tratar los delegados de
Santos y de las Farc en no se sabe dónde. Empero, antes de examinar la
pertinencia de esos temas habría que saber si ese tinglado tendrá por
meta realizar una discusión genuina o si la idea, oculta hasta ahora, es
la de que el Estado colombiano termine aceptando el modelo de sociedad
que defienden no sólo las Farc sino, sobre todo, Cuba y Venezuela, a
cambio de una paz incierta.
¿Quién puede creer que esas dos dictaduras que han intentado durante
décadas, y por diversos modos, incluso los más viles y sangrientos,
derrumbar la democracia colombiana, van ahora a renunciar a esas
ambiciones imperialistas y a obligar a sus peones de las Farc a firmar
unos acuerdos que respeten la Constitución colombiana?
¿Quién puede creer que los esfuerzos de La Habana en este juego
apuntan no a buscar la preservación de sus intereses nacionales sino los
de Colombia?
A lo mejor (es decir, a lo peor), se trata de lo contrario: que los
negociadores de Santos acepten tragarse la culebra de un socialismo a la
cubana, de unas nuevas instituciones de esencia colectivista,
contrarias a nuestra Constitución, todo bajo la apariencia de pactar
unos “grandes avances sociales y políticos”, los mismos que la horrible
“oligarquía colombiana” habría históricamente “rechazado”.
Una parte de la opinión pública comienza a ver que lo de Santos no es
claro, ni en sus objetivos ni en sus métodos, y que el proceso que nos
anuncia tiene muy poco de paz y mucho de rendición.
Estas “conversaciones de paz” serán como la falsa negociación de tres
años en el Caguán: temas e ideas a granel para sostener un diálogo
ficticio con el poder civil mientras que las Farc, en realidad, tratan
de reorganizarse desde el punto de vista militar, para golpear por
sorpresa y desbordar al Ejército. Las discusiones del Caguán sirvieron
para que el gobierno de Andrés Pastrana entrara, de hecho, sin
admitirlo, en una especie de co-gobierno disimulado con Tirofijo. Hay
que volver a abrir el expediente de esas extrañas discusiones para ver
qué ocurrió realmente entre 1999 y 2002. Así podremos ver más claro
cómo serán las “negociaciones” que le esperan al presidente Juan Manuel
Santos.
No estamos pues ante un proceso de paz. Estamos ante un animal diferente que habrá que escudriñar, desnudar y definir.
Por el momento, emerge el espectro de un pacto de colaboración (en
el peor sentido del término) entre Santos, las Farc y Caracas. Un pacto
que apunta a satisfacer los intereses estrechos de esas “partes”, y de
Cuba y Venezuela, y que pone en peligro los intereses vitales de
Colombia.
Como lo dije en una entrevista reciente con Fernando Londoño Hoyos y
La Hora de la Verdad, invito a los politólogos, violentólogos,
periodistas, y a los otros observadores de la vida colombiana, a
lanzarse al ruedo de esta discusión con espíritu crítico, con
informaciones factuales, análisis, caracterizaciones y definiciones
nuevas, incluso contrarias a la que aquí esbozo, sobre el “nuevo proceso
de paz”.
Por eso es tan importante rechazar la tesis de quienes aconsejan en
estos momentos a los periodistas optar por la autocensura, “dejar de
informar muchas cosas” y, peor, “ceñirse a lo oficial” acerca del futuro
“proceso de paz” para no “perjudicarlo”, para no “frustrar la paz”. La
hora es, por el contrario, de lucha para saber más acerca de la realidad
de ese obscuro “proceso de paz”, y para impedir que nuestras
libertades, sobre todo las de investigación, expresión, información y de
prensa, no sean mutiladas. Este “proceso de paz” que arranca de manera
tan turbia, y que algunos quieren que siga siendo ultra secreto, debe
ser iluminado por la inteligencia, la honestidad, la entereza de los
periodistas y de todos los hombres y mujeres libres de Colombia.
La posición intelectual que consiste en pensar que cada acercamiento
entre las Farc y el gobierno debe ser definido como un “proceso de paz”,
es insostenible. Esa fórmula fue acuñada precisamente por las
guerrillas durante la Guerra Fría para darse el inmerecido estatuto de
interlocutor necesario y para tratar de imponerse políticamente sobre un
adversario que las habían vencido en el terreno militar.
The convicted Colombian drug smuggler known as the “Godmother of Cocaine,” Griselda Blanco, 69, was gunned down by a motorcycle-riding assassin in Medellin, Colombian national police confirmed late Monday, according to the Miami Herald.
Blanco spent nearly 20 years in prison in the United States for drug trafficking and three murders before being deported to Colombia in 2004, the Herald reported.
Two armed riders pulled up to Blanco as she was leaving a butcher shop in her hometown, and one shot her twice in the head, the Herald reported, citing a report in El Colombiano newspaper. More >>
’Godmother of Cocaine,’ Griselda Blanco, gunned down in Medellin, Colombia
The Secret Service agents who brought prostitutes back to their hotel rooms in Colombia last week had copies of the president’s schedule in their rooms, which raises the issue of a potential security breach, officials told Reuters.
Secret Service personnel were in Cartagena in advance of President Barack Obama’s arrival at the Summit of the Americas, a trade conference, over the weekend. At least 11 were placed on administrative leave and flown back to the United States on Saturday when it came to light that they had hired prostitutes. Their security clearances have since been pulled, NBC News has learned.
The story might have been kept a secret had it not been for a disgruntled woman who claimed she had not been paid by one of the agents. She argued with two Secret Service agents and then went to Colombian police. Local police reported the matter to the U.S. Embassy, Reuters reported.
Colombian security forces attacked a camp belonging to the Revolutionary
Armed Forces of Colombia (FARC) on March 26 in Vistahermosa, Meta
department, killing 36 members of the guerrilla group and capturing
three. The operation, which Colombian President Juan Manuel Santos said
resulted in the deaths of more FARC members than any other single strike
in the 50-year-long conflict between the Colombian government and
Marxist guerrilla groups, came shortly after a similar action in Arauca
state in which 33 FARC members were killed and 12 were captured.
The operations were launched as part of an aggressive new Colombian
counterinsurgency strategy dubbed Operation Espada de Honor ("Sword of
Honor"), created in response to the increasing violent activity by the
country's guerrilla groups. The plan expands the list of targets for
security forces and the locations where they will engage guerrillas,
with the goal of crippling the FARC both militarily and financially.
Espada de Honor is the latest of several plans by the Colombian
government to combat militancy in the country. To fully understand the
plan and its implications, it is helpful to examine the nature of
Colombia's guerrilla groups, previous government counterinsurgency
strategies and how the FARC has reacted to them.
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"Nunca hablé con Marulanda, pero sí con escritores e intelectuales honrados que llegaron a conocerlo bien. Analicé sus pensamientos e historia. Era sin dudas un hombre valiente y revolucionario, lo cual no vacilo en afirmar. Expliqué que no coincidía con él en su concepción táctica. A mi juicio, dos o tres mil hombres habrían sido más que suficientes para derrotar en el territorio de Colombia a un ejército regular convencional. Su error era concebir un ejército revolucionario armado con casi tantos soldados como el adversario. Eso era sumamente costoso y virtualmente imposible de manejar; se torna un imposible". [Negritas y cursivas - lg]
Washington, D.C. , December 16, 2011 - A Colombian army general acquitted today in one of the country's most infamous human rights cases "actively" collaborated with paramilitary death squads responsible for dozens of massacres, according to formerly secret U.S. records obtained under the Freedom of Information Act by the National Security Archive.
Once the third-highest-ranking officer in the Colombian military and later a top adviser to President Álvaro Uribe's Department of Administrative Security (DAS), Iván Ramírez Quintero was acquitted today in the torture and disappearance of Irma Franco, one of several people detained by the army during the November 1985 Palace of Justice disaster.
The exoneration comes despite substantial evidence, including declassified U.S. embassy cables, linking Ramírez to the disappearances. Among the documents are reports that the missing individuals were "tortured and killed" by members of the Charry Solano Brigade, the unit led by Ramírez at that time.
Two former senior army officers, Col. Alfonso Plazas Vega and Gen. Jesús Armando Arias Cabrales, have already been convicted in the Palace of Justice disaster and remain the only people sentenced in the now more than 25-year-old case. More than 100 people, including 11 Supreme Court justices, perished during military operations to retake the Palace of Justice from M-19 insurgents who seized the building in November 1985.A document previously published by the Archive blamed "soldiers under the command of Col. Alfonso Plazas Vega" for the deaths of individuals detained by the army following the raid.
The declassified file on Gen. Iván Ramírez Quintero, the so-called "godfather of army intelligence," portrays him as a shrewd and corrupt spymaster who shared sensitive intelligence with illegal militia groups, cultivated relationships with drug traffickers and notorious paramilitary figures, and engaged in "scare tactics"to take down his political enemies.
"Portrait of a Corrupt General"
The declassified reports focus on ties between Ramírez, narco-traffickers, and the country's illegal paramilitary groups in the 1990s, particularly while he was in charge of the army's First Division, along Colombia's Atlantic coast, where he maintained "direct links with paramilitaries," according to intelligence sources cited in a 1996 Embassy cable. The following year, a special Defense Intelligence Agency report pictured Ramírez beneath the heading, "Portrait of a Corrupt General," and next to a picture of "Drug Trafficker-Backed Paramilitary Forces."
U.S. Ambassador Myles Frechette spoke with at least two different Colombian defense ministers about the general's "suspected ties to narcotraffickers and paramilitaries." In a November 1997 meetingwith Colombian minister of defense Gilberto Echeverri, Frechette cited "more evidence suggesting that Ramirez is passing military intelligence to the paramilitaries, and that the intelligence is being used against the guerrillas." Frechette had good reason for concern. A new U.S. law linking foreign military assistance to human rights performance had heightened the embassy's focus on abusive officers, and Ramírez, despite pressure from the U.S. over his human rights record, had just been designated as the next army inspector general. Frechette bluntly told the defense minister "that if Ramirez were to attain higher rank or position, it would seriously compromise the USG's [United States Government's] ability to cooperate with the Colombian military."
"Godfather of army intelligence"
U.S. contacts in the Colombian military took a similarly dim view of Ramírez. One former colonel said he was "convinced [that Ramírez] has gone far beyond the passive phase with paramilitaries and is actively supporting them." The colonel was "concerned about the potential direction the Colar [Colombian army] could take if Ramirez abuses his position as IG [inspector general] or, worse, if he is allowed to rise to even higher positions in the armed forces hierarchy." Ramírez is repeatedly characterized as the "godfather of army intelligence" with influence "so pervasive within the military intelligence community" that he maintained control over intelligence assignments even from non-intelligence posts.
Another retired Colombian officer told the Embassy that Ramírez had been the "godfather" of Colombia's "intelligence mafia" for more than 20 years. The general "surrounded himself with loyal subordinates who 'covered up for him'" and was connected to "shady elements" inside the army's 20th Military Intelligence Brigade," according to a cable reporting on the meeting.
The 20th Brigade was established in 1990 on the recommendations of a U.S. intelligence team, and Ramírez was its first commander. "Fundamentally designed for covert operations," the brigade's members were attached to army units across the country, according to a U.S. Army report (See page 79.). Personnel worked "undercover and in civilian clothes," reporting only to division commanders and other intelligence officers.
The brigade became the most visible symbol of Colombia's corrupt and abusive intelligence establishment, and was tied to political assassinations, the torture of suspected guerrillas, and Colombia's brutal paramilitary forces. The State Department's human rights report for 1997 singled out the intelligence brigade for "death squad activity," a charge also leveled by Ambassador Frechette as he left the Bogotá post late that year.
Pulling the strings was the "godfather" Ramírez. One report addressed to the State Department's under secretary for political affairs, Thomas Pickering, asserted that "Ramirez and some elements of the Bogota-based 20th Intelligence Brigade actively collaborate with paramilitaries by providing intelligence and other support." The CIA connected Ramírez to Carlos Castaño, notorious head of the powerful United Self-defense Forces of Córdoba and Urabá (ACCU). A U.S. Embassy report from 1998 noted the army's "new-found effectiveness in curbing the paramilitaries" since Ramírez had been removed from the First Division, adding that it seemed "more than coincidental that the recent anti-paramilitary actions have all taken place since the departure from northern Colombia of military personnel believed to favor paramilitaries."
In May 1998, shortly before Colombia announced plans to dismantle the 20th Brigade, the State Department cancelled Ramírez's U.S. visa. In an unusually passionate memo on the moral dilemma faced by U.S. policymakers in Colombia, the State Department's desk officer for Andean Affairs, David Passage, made a rhetorical plea for self-reflection on the part of the Colombian army and the military intelligence system in particular. Colombia needed to develop "credible and defensible intelligence gathering techniques instead of 12-volt batteries and rubber hoses," Passage asserted, strongly implying the Colombian military's penchant for torture techniques.
BOGOTA, Colombia — The top leader of Colombia's main rebel group, the bookish ideologue Alfonso Cano, was killed Friday in combat hours after his nearby camp was bombed, authorities said.
The death was a major victory for President Juan Manuel Santos and comes just over a year after the military killed the rebels' field marshal. It is anything but a fatal blow, however, to the nearly half-century-old peasant-based Revolutionary Armed Forces of Colombia.
Cano, 63, was killed in a remote area of the southwestern state of Cauca along with four other rebels an hour before dusk about 200 yards from the bunker he apparently fled after the 8:30 a.m. (9:30 a.m. ET) bombing raid, said Adm. Roberto Garcia, the navy chief.
After government forces bombed the jungle hideout, troops rappelled down from helicopters to search the area, killing Cano in a gun battle a short time later.
He had shaven off his trademark beard and his thick glasses were not found with him, Garcia said. Officials said he was positively identified by fingerprint.
Officials did not say whether Cano, who had a $3.7-million bounty on his head, was armed when he died or how many bullet wounds he had or where. Garcia said five rebels also were captured.
¨Saturno jugando con sus hijos¨/ Pedro Pablo Oliva
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Carta desde la carcel de Fidel Castro Ruz
“…después de todo, para mí la cárcel es un buen descanso, que sólo tiene de malo el que es obligatorio. Leo mucho y estudio mucho. Parece increíble, las horas pasan como si fuesen minutos y yo, que soy de temperamento intranquilo, me paso el día leyendo, apenas sin moverme para nada. La correspondencia llega normalmente…”
“…Como soy cocinero, de vez en cuando me entretengo preparando algún pisto. Hace poco me mandó mi hermana desde Oriente un pequeño jamón y preparé un bisté con jalea de guayaba. También preparo spaghettis de vez en cuando, de distintas formas, inventadas todas por mí; o bien tortilla de queso. ¡Ah! ¡Qué bien me quedan! por supuesto, que el repertorio no se queda ahí. Cuelo también café que me queda muy sabroso”. “…En cuanto a fumar, en estos días pasados he estado rico: una caja de tabacos H. Upman del doctor Miró Cardona, dos cajas muy buenas de mi hermano Ramón….”. “Me voy a cenar: spaghettis con calamares, bombones italianos de postre, café acabadito de colar y después un H. Upman #4. ¿No me envidias?”. “…Me cuidan, me cuidan un poquito entre todos. No le hacen caso a uno, siempre estoy peleando para que no me manden nada. Cuando cojo el sol por la mañana en shorts y siento el aire de mar, me parece que estoy en una playa… ¡Me van a hacer creer que estoy de vacaciones! ¿Qué diría Carlos Marx de semejantes revolucionarios?”.
¨La patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos, y no feudo ni capellanía de nadie¨ - Marti
"No temas ni a la prision, ni a la pobreza, ni a la muerte. Teme al miedo" - Giacomo Leopardi
¨Por eso es muy importante, Vicky, hijo mío, que recuerdes siempre para qué sirve la cabeza: para atravesar paredes¨– Halvar de Flake[El vikingo]
"Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir"- Lorca
"Al final, no os preguntarán qué habéis sabido, sino qué habéis hecho" - Jean de Gerson
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"No hay medicina para el miedo"-Proverbio escoces "El supremo arte de la guerra es doblegar al enemigo sin luchar" -Sun Tzu
"You do not really understand something unless you can explain it to your grandmother" - Albert Einstein
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"No se puede controlar el resultado, pero si lo que uno haga para alcanzarlo" - Vitor Belfort [MMA Fighter]
Liborio
A la puerta de la gloria está San Pedro sentado y ve llegar a su lado a un hombre de cierta historia. No consigue hacer memoria y le pregunta con celo: ¿Quién eras allá en el suelo? Era Liborio mi nombre. Has sufrido mucho, hombre, entra, te has ganado el cielo.
Para Raul Castro
Cuba ocupa el penultimo lugar en el mundo en libertad economica solo superada por Corea del Norte.
Cuba ocupa el lugar 147 entre 153 paises evaluados en "Democracia, Mercado y Transparencia 2007"
Cuando vinieron a buscar a los comunistas, Callé: yo no soy comunista. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, Callé: yo no soy sindicalista. Cuando vinieron a buscar a los judíos, Callé: yo no soy judío. Cuando vinieron a buscar a los católicos, Callé: yo no soy “tan católico”. Cuando vinieron a buscarme a mí, Callé: no había quien me escuchara.
Un sitio donde los hechos y sus huellas nos conmueven o cautivan
CUBA LLORA Y EL MUNDO Y NOSOTROS NO ESCUCHAMOS
Donde esta el Mundo, donde los Democratas, donde los Liberales? El pueblo de Cuba llora y nadie escucha. Donde estan los Green, los Socialdemocratas, los Ricos y los Pobres, los Con Voz y Sin Voz? Cuba llora y nadie escucha. Donde estan el Jet Set, los Reyes y Principes, Patricios y Plebeyos? Cuba desesperada clama por solidaridad. Donde Bob Dylan, donde Martin Luther King, donde Hollywood y sus estrellas? Donde la Middle Class democrata y conservadora, o acaso tambien liberal a ratos? Y Gandhi? Y el Dios de Todos? Donde los Santos y Virgenes; los Dioses de Cristianos, Protestantes, Musulmanes, Budistas, Testigos de Jehova y Adventistas del Septimo Dia. Donde estan Ochun y todas las deidades del Panteon Yoruba que no acuden a nuestro llanto? Donde Juan Pablo II que no exige mas que Cuba se abra al Mundo y que el Mundo se abra a Cuba? Que hacen ahora mismo Alberto de Monaco y el Principe Felipe que no los escuchamos? Donde Madonna, donde Angelina Jolie y sus adoptados around de world; o nos hara falta un Brando erguido en un Oscar por Cuba? Donde Sean Penn? Donde esta la Aristocracia Obrera y los Obreros menos Aristocraticos, donde los Working Class que no estan junto a un pueblo que lanquidece, sufre y llora por la ignominia? Que hacen ahora mismo Zapatero y Rajoy que no los escuchamos, y Harper y Dion, e Hillary y Obama; donde McCain que no los escuchamos? Y los muertos? Y los que estan muriendo? Y los que van a morir? Y los que se lanzan desesperados al mar? Donde estan el minero cantabrico o el pescador de percebes gijonese? Los Canarios donde estan? A los africanos no los oimos, y a los australianos con su acento de hombres duros tampoco. Y aquellos chinos milenarios de Canton que fundaron raices eternas en la Isla? Y que de la Queen Elizabeth y los Lords y Gentlemen? Que hace ahora mismo el combativo Principe Harry que no lo escuchamos? Donde los Rockefellers? Donde los Duponts? Donde Kate Moss? Donde el Presidente de la ONU? Y Solana donde esta? Y los Generales y Doctores? Y los Lam y los Fabelo, y los Sivio y los Fito Paez? Y que de Canseco y Miñoso? Y de los veteranos de Bahia de Cochinos y de los balseros y de los recien llegados? Y Carlos Otero y Susana Perez? Y el Bola, y Pancho Cespedes? Y YO y TU? Y todos nosotros que estamos aqui y alla rumiando frustaciones y resquemores, envidias y sinsabores; autoelogios y nostalgias, en tanto Louis Michel comulga con Perez Roque mientras Biscet y una NACION lanquidecen? Donde Maceo, donde Marti; donde aquel Villena con su carga para matar bribones? Cuba llora y clama y el Mundo NO ESCUCHA!!!