
Ahora son otros los que sospechan lo inocente o lo bien confesados por el Cardenal Raul Castro, que han sido estos sacerdotes que ejercen en Cuba, que ninguno ha sufrido carcel ni maltrato ni ha sido denunciados, por ningun caso de pederastia u otro tipo de escandalo.
El poder bien vale que sean perdonados y en tanto en cuanto contribuyan con ese (des-) prestigio tan bien ganado a la Patria Kaxtrizta mas ahora que tanto lo necesitamos para completar la transicion del socialismo marxista-leninista, palabrotas que ya nadie pronuncia, a un mas moderno socialismo putinnesco que tan bien suena a los oidos entrenados en asuntos del mayor secreto y beneficios personales.



