miércoles, febrero 13, 2013

La solucion neocastrista a las deserciones de peloteros

eltubeyero22
omar linares dragones
Por Andrés Pascual
Cuando uno lee opiniones o “consejos” a otros jugadores de la avanzada castrista en el profesionalismo de hoy, de lo menos que dan ganas es de mandarlos para Camaguey a cortar caña, pero con mocha sin despalmar. Después, que la suban al hombro para, finalmente, que tiren de la carreta como un buey.
Resulta que José A Contreras le aconsejó a “un fenomenal joven serpentinero cubano”: “que pasara desapercibido…”, lo escribió Luis R Sánchez en el Nuevo Herald de hoy.
He escrito sobre el tema 3 ó 4 veces, así que no es nuevo mi punto de vista, salvo: la tiranía aprobó profesionalizar a sus jugadores dos o tres semanas después de la visita de scouts japoneses a Cuba; sin embargo, no lo han dado a conocer, quizás, porque están buscando la forma de hacerle más asequible a la población una noticia que se cansaron de contradecir desde 1962, hasta con “advertencias del DSE por propaganda enemiga”: si consideraban que alguien se convertía en difusor del profesionalismo beisbolero o boxístico por medio de la discusión en grupo, o solo nombrarlos con simpatía, era un acto “contra la seguridad del estado” o de “diversionismo ideológico”, porque, según más de 50 años de “orientaciones de “nuestro Máximo Líder”, “ningún boxeador ni ningún pelotero se convertirían en profesionales en Cuba”.
Yo quisiera verles el hocico a todos esos que ratificaban las palabras de la hiena de Birán cuando comiencen a salir, digo, a Pacheco y a varios más. A Linares (en la foto) no, ese, como Lazo, “cogieron un ramajazo de profesionalismo” con una dosis inmensa de ridículo, porque, le zumba la carabina que, después de que se metieron la vida repitiendo lo que decía el tirano, aceptaran “la autorización…” ¿Dónde quedó la moral, la honra y la soberanía individual de estos payasos-esclavos?
Sin embargo, ante la baja cualitativa y cuantitativa del juego allá, con un tipo de fanático politizado y sin historia al que no le importan “los cuentos de la Guerra de Independencia”, pueden hacerlo cuando quieren (a fin de cuentas, a esa gentuza nunca le importó qué creía el pueblo, sencillamente, han impuesto), porque ese elemento está pidiendo a gritos por todos lados que “llegue la grande”, así, con esa frase muy alejada del argot beisbolero nacional histórico.
Tal vez quieran más quórum a favor y ni un solo elemento que cuestione la inmoralidad de haber pisoteado al beisbol nacional y a varias generaciones de atletas promisorios, como he hecho siempre y, manía que tengo, seguiré haciendo, solo para levantar el índice y acusar a los profanadores y destructores de la ex Joya del Caribe en la disciplina.
Atrás, a la manera antigua, de total y absoluto dominio cubano no se volverá más nunca, por eso habrá que continuar diciendo en todos los foros o periódicos la verdad que encierra permitir que jugadores de Series Nacionales vayan a Japón, a Nicaragua, a México o a Taiwán.
Para darle solución a un problema político que los molesta desde 1992, se van a vender de buenos ante el mundo y el pueblo no los va a enjuiciar por lo que hicieron, sino que, por sus 54 años en contubernio con los hunos del Caribe, los van a aplaudir y que “vivan las reformas”
Permitir que sus jugadores firmen con clubes de ligas que tienen relaciones oficiales con el Beisbol Organizado, significa que ningún jugador de Cuba pueda “ajustarse”, precisamente, por el respeto que emana de convenios entre países. Las Grandes Ligas no podrán aceptar más nunca a un pelotero que la tiranía le ceda al Veracruz o al Yomiuri, del que, además, obtendrá por su fichaje más del 60 % de su salario. Si no, al tiempo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario